Escrito por Marcus
Wimbledon 2026 lleva una semana y ya tiene un mensaje clarísimo: no te fíes de las favoritas. Mientras en el cuadro masculino todo sigue más o menos en orden, el femenino ha explotado por los aires — y encima con un escándalo de la número 1 del mundo incluido. Esto es lo que ha pasado de verdad en esta primera semana, antes de los cuartos de final.
Hay que remontarse muy atrás para encontrar algo así en un Grand Slam: las tres primeras cabezas de serie eliminadas de golpe. La número 3, Iga Świątek, cayó ante una Alexandra Eala de solo 21 años. La número 2, Elena Rybakina, se fue ante Elise Mertens. Y en octavos, la número 1, Aryna Sabalenka, no pudo con Naomi Osaka. Su peor Wimbledon desde 2019. Menudo terremoto.
Lo de Sabalenka después del partido fue de otro nivel. Golpeó una pelota hacia las gradas al terminar, se ganó los abucheos del público, y luego soltó esto en rueda de prensa: «Solo quiero salir de aquí, emborracharme bien, olvidarme del tenis y volver en mejor forma». Pocas veces una número 1 del mundo ha sido tan brutalmente honesta. Hay que respetarlo.
Pero si hay una historia que te pone los pelos de punta esta semana, es la de Alexandra Eala. La zurda filipina se convirtió en la primera jugadora — o jugador — de Filipinas en alcanzar los octavos de final de un Grand Slam. ¿Y lo hizo ganándole a la campeona defensora? Increíble. Al final Jasmine Paolini la paró (6:4, 4:6, 6:3), pero el golpe que le dio a Świątek y su entrevista posterior son ya una de las imágenes del torneo. Y la historia no para ahí, porque Naomi Osaka — la que tumbó a Sabalenka — está en cuartos de final de Wimbledon por primera vez en su carrera, donde le espera Karolína Muchová. Las cabezas de serie más altas que quedan son Jessica Pegula (4) y Coco Gauff (7) — y se enfrentan entre ellas. Vamos, que el cuadro femenino es un caos total y está de lujo.
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En el cuadro masculino de Wimbledon 2026 manda el orden… casi
Arriba todo tranquilo. Jannik Sinner (1) sigue siendo una máquina: ha llegado a cuartos sin ceder un solo set y sin cruzarse con ningún cabeza de serie. Félix Auger-Aliassime (3) sobrevivió a un partido a cinco sets y ahora se mide con alguien que no para de romper récords: Novak Djokovic (7) superó en octavos la marca histórica de victorias individuales de Federer en Wimbledon — ya son 106 — y sigue persiguiendo su 25.º Grand Slam. Qué locura de carrera.
La otra mitad del cuadro, en cambio, es otro mundo. Alexander Bublik cayó ante Taylor Fritz (6:7, 4:6, 4:6), que se mete en su tercer cuarto de final consecutivo en Wimbledon. Alex de Minaur se fue ante Flavio Cobolli. Y la gran sorpresa la dio el wildcard británico Arthur Fery, que eliminó a Grigor Dimitrov en cinco sets — el primero en llegar a cuartos con wildcard desde Nick Kyrgios en 2014. El regreso de Dimitrov tras su larga lesión terminó de la peor manera. Con Carlos Alcaraz fuera por lesión, de esta mitad del cuadro va a salir un finalista que nunca antes ha ganado Wimbledon. Solo queda un partido de octavos por terminar: el de Alexander Zverev, campeón de Roland Garros, ante Jiří Lehecka — el ganador se enfrentará a Fritz.
Davidovich Fokina, el último español en pie
Sin Carlos Alcaraz, ausente por lesión, quien llevó más lejos la bandera española fue Alejandro Davidovich Fokina. El malagueño alcanzó por primera vez los octavos de Wimbledon, y lo hizo en plena racha: apenas una semana después de levantar en Mallorca su primer título ATP, tras cinco finales perdidas. Su torneo terminó de la forma más cruel: en un maratón de cinco sets y casi cuatro horas y media ante Félix Auger-Aliassime, salvó seis puntos de partido antes de caer en el séptimo. Una derrota, sí, pero de las que dejan huella y confirman su mejor versión sobre hierba.
Conclusión
Wimbledon 2026 está siendo una primera semana para enmarcar. El cuadro femenino sin sus tres primeras favoritas es territorio completamente desconocido. El masculino tiene a Sinner mandando arriba, pero abajo un wildcard británico sueña con las semifinales. Si esta semana nos ha enseñado algo es que en la hierba de Wimbledon nada está decidido hasta el último punto. Y precisamente por eso no hay nada mejor.





